Críticas de cine

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Además de otras muchas películas podrás ver películas de Corea del Norte en este blog/North Korean films in this blog/Cinéma Nord-Coréen/조선영화



miércoles, 1 de febrero de 2017

En el ferrocarril, de Kim Song Gyo.

Cartel de la película.

Por Antonio Fernández Munárriz.


Una película de Corea del Norte de 1960, otras fuentes apuntan a 1966, en blanco y negro. Drama, melodrama y bélico. Con una duración de 91 minutos.


Dirigida por Kim Song Gyo. Interpretada por Cha Kye Ryong (el maquinista), Hwang Ming Wong, Son Won Du, Tian Xi Hung y Kamsuk Ho Kym.

Cha Kye Ryong (el maquinista). Escena de la película. 


El maquinista Ko In Ho conduce un tren con refugiados en el otoño de 1950, al comienzo de la guerra.





 La acción transcurre en la línea de ferrocarril que cruza toda la península de Corea uniendo la ciudad de Busan, en el extremo sur, hasta la ciudad china de Dandong; al otro lado del río Yalu que hace de frontera con Corea. Una línea de ferrocarril que comenzaron a construir los japoneses unos años antes de convertir a Corea en su colonia, a finales del siglo XIX.

La locomotora. Escena de la película.
Comienza la película con imágenes de la locomotora de vapor circulando a toda velocidad bajo fuego de artillería y ataques desde aviones. Los disparos y las explosiones, aviones norteamericanos y el tren para. Han llegado a un puente que ha sido bombardeado. Aparecen los soldados norteamericanos. 

Norteamericano. Escena de la película.

Se trata de la 7ª División de Infantería de los EE.UU. En sus uniformes y cascos aparece su emblema, el “reloj de arena”; un círculo rojo y en su interior dos triángulos negros invertidos. Era la “carne de cañón” del General Douglas MacArthur y desde muy pronto las bajas fueron reemplazadas por coreanos obligados a enrolarse en sus filas. 

DVD.
El maquinista, personaje principal en toda la trama, adquiere un carácter desconcertante. El intento de escapar de un destino atroz, la estructura subjetiva del guion y un aparente desdoblamiento de la personalidad rompe con la empatía del espectador bruscamente. 



A medida que avanza la película nos damos cuenta de la historia de vida y que en el delirio de este descenso al infierno todo está conectado.

Norteamericanos en la estación. Escena de la película.

Los norteamericanos le respetan su vida solo porque es imprescindible para seguir al frente de la locomotora. Fusilamientos de civiles y malos tratos son la imagen que dejan a su alrededor. En occidente recordamos el cuadro de Picasso “La masacre de Corea” (1951) inspirado en el cuadro de Goya “Los fusilamientos del 3 de Mayo” (1814) y que denuncia la masacre de civiles en Shinchun por parte del ejército norteamericano. Cuadro cuya reproducción estuvo prohibida durante décadas en Corea del Sur.

Ko In Ho, el maquinista, lidera a un grupo de patriotas que conoce del ferrocarril, mantiene una relación de artificial cordialidad con los norteamericanos y uno de sus mandos: Un oficial psicótico, racista y en una borrachera de poder que describe con sutileza su carácter.

Norteamericano al teléfono. Escena de la película.

En este universo inestable aparece la crueldad, la transferencia de culpa;  intriga en un proceso de autodestrucción del personaje. La brutalidad y la capacidad de hacer belleza del horror en un cautiverio de muerte a su alrededor. El maquinista coreano se convierte en un personaje muy similar al maquinista que interpretó Jean Gabin en “La Bestia Humana”, de 1938 y basada en la novela de Émile Zola. Ese retrato de la condición humana primitivo e irracional. Donde un fingido bruto solo es feliz conduciendo su locomotora. Ko In Ho protege su tren del sabotaje, trabaja con gusto pese a convertirse en prisionero y simulando desprecio a los patriotas coreanos; a la vez sigue influyendo en la gente que le rodea para organizar una futura rebelión. 

Patriotas coreanos. Escena de la película.

La primera parte de la película tiene un carácter naturalista en el que la lucha por la vida, la subsistencia, es el motor de los personajes. Cuando aparecen instintos que mueven al hombre a causas nobles aparece el realismo socialista en el que nadie nace determinado para vivir su vida. Frente a un hombre esclavo sin posibilidad de cambiar desaparece el pesimismo y aparece un escenario luminoso.

Patriota coreano se enfrenta a los norteamericanos. Escena de la película.

La escena del postizo desprecio del maquinista a una mujer en presencia de un norteamericano es el clímax de la película. El papel de la mujer se convierte en protagonista. Un cambio que simboliza a la nueva Corea. De una sociedad que las ha mantenido relegadas, en la lucha contra el invasor tienen un papel protagonista. Gracias a una mujer el tren finalmente no es volado por los aires.

Finalmente Ko In Ho se lleva su tren al norte cargado con material bélico. Con el grupo que lidera se hacen con el tren y ametrallan a su paso por la estación de Pocheon, a veinte kilómetros de Seúl, a los norteamericanos que la custodian. Ha puesto el ferrocarril al servicio de la revolución y ha recuperado su locomotora para dirigirse al norte buscando la libertad. Momentos heroicos, como el patriota que da su vida en un cambio de vías.

Un final de esperanza con la guerrillera despidiéndose del tren y música evocadora en un gran paisaje.


El enlace de la película en YouTube subtitulada en inglés y doblada al ruso:

Х/ф На железной дороге / On.the.Railway / Cheolgil Ueseo (КНДР, 1966).







domingo, 1 de enero de 2017

Hong Gil Dong.



Por Antonio Fernández Munárriz.


En 1986 se estrenó la versión en Corea del Norte de la historia tradicional del Robin Hood coreano, “Hong Gil Dong”. Una historia tradicional que comparten ambas coreas sobre un héroe-forajido del Medievo. Es importante situar la historia: Fue atribuida al poeta y escritor Heo Gyun en los siglos XVI-XVII.

A modo de ninjas luchan. El hijo bastardo de un aristócrata es repudiado de niño por su padre. Expulsado del palacio se encuentra con una sociedad en que únicamente las personas son respetadas por su dinero o posición social. Desde un punto de vista socialista, un viejo monje le prepara en artes marciales y magia; lidera a un grupo de revolucionarios y consigue transformar la sociedad por medio de la lucha de masas.


Protagonista: Ri Yong Ho (Hong Gil Dong) y Pak Chun Hui (Yon Hua). Guionista: Kim Se Ryun. Fotografía: Jon Hong Sok. Música: Jon Chang Il y Huang Jin Yong. Director: Kim Kil In.

DVD en Ruso.

Una vez más la metáfora del capitalismo como sistema injusto por naturaleza frente al socialismo; un sistema pensado en las personas. El concepto de liderazgo para alcanzar el triunfo del socialismo: Al final, la Revolución como liberación de cualquier opresión e injusticia. La mejor versión sobre la historia hecha hasta ahora.




En el sur de la península se ha tratado este tema pero con mucha menos calidad. El sur trata de emular las producciones occidentales basadas en el atractivo físico de sus actores, explotando la violencia y las escenas eróticas; por encima de procurar buenas producciones en sus adaptaciones históricas.

Escena de la película.
En Corea del Sur se produjo una serie de 28 episodios, del 2008, dirigido por Lee Jung Sub. Aparece el espíritu de Robin Hood: La caridad del forajido con los pobres en la dinastía Joseon. El intento de ascender al trono por la fuerza, pero sobre todo la relación amorosa con una chica, Heo Yi Nok; que más tarde se descubrirá su ascendencia noble. No falta la figura del monje como experto y maestro de artes marciales. 

Una pobre adaptación vacía de contenido histórico y una nada cuidada puesta en escena con el único reclamo del atractivo físico de los intérpretes, algunos fuegos de artificio con artes marciales y el erotismo. Hacen desaparecer el lenguaje de los historiadores, filólogos y filósofos, considerado aburrido. Consiguen un relato basado en lo banal y el chascarrillo.  El ejercicio de una destrucción festiva y circense, cínica y violenta, de una obra antigua.

Imagen de, “ The Burning of the Red Lotus Monastery”.

Hong Gil Dong es considerada una película al estilo de las producidas en Hong Kong, incluso enlaza con la primera película realizada en la antigua colonia británica: “ The Burning of the Red Lotus Monastery”, de 1929. 





Dirigida por Zhan Shichuan y basada en la novela “The Tale of the Extraordinary Swordsman”. 

Zhan Shichuan.

El argumento gira en torno al rescate a un prisionero de un templo en un lugar lleno de trampas. Duraba 27 horas y se exhibía en 19 partes. Zhan Shichuan fue el primero en usar la temática clásica en este tipo de películas: Una mezcla de monjes maestros en artes marciales con posibilidad de tener poderes mágicos, bandidos convertidos en héroes que luchan contra la injusticia y personas expertas en medicina tradicional china. 



El estudio donde fue rodada fue destruido por un bombardeo japonés en 1937 y Zhan Shichuan cayó en desgracia tras la invasión japonesa al considerarle traidor por seguir dirigiendo y produciendo películas bajo la ocupación japonesa de Hong Kong.

DVD coreano traducido como "Hong Kil Dong".

No fue hasta los años 70 cuando este tipo de películas cobró un nuevo impulso que traspasaron las fronteras de la colonia. Los hermanos Shaw, propietarios de salas de cine, se metieron a productores de películas de artes marciales. Surgieron Bruce Lee y Jackie Chan como estrellas de películas de acción, que por aquel entonces eran sinónimo de artes marciales.


En los años 80, todo cambió, y un nuevo tipo de cine y otras estrellas surgieron: El actor, Chow Yun Fat; el director John Woo y el productor y director Tsui Hark; que tanto influyeron en Hollywood. El cine de acción transformó su temática en policías y triadas (organización criminal de origen chino). Las drogas, apuestas ilegales, falsificaciones y todo lo que pudre el negocio de cualquier cosa prohibida en la sociedad: Robo, corrupción política y también de funcionarios públicos e inseguridad. La prostitución y asesinatos por encargo sustituyeron a los nobles valores que infundían las películas de artes marciales y su temática medieval. 

Corea del Norte, país alejado de estos nuevos argumentos, recuperó en los años 80 con Hong Gil Dong las películas de artes marciales que en los años 70 difundieron por todo el mundo estas nobles artes de lucha. Corea del Norte, un país libre de los habituales cánceres de violencia y corrupción de las sociedades capitalistas, no puede llevar a su cine temas que no se encuentran en el país, que son desconocidos y ajenos.

Escena de la película.

Uno de los aspectos a destacar en Hong Gil Dong es la cuidada entonación y la musicalidad de sus diálogos. Posiblemente, como influencia del idioma cantonés; habitual en las películas de artes marciales producidas en Hong Kong. 


A pesar de ser coreano, suena musical, al igual que el cantonés; frente al mandarín.

Hwang Jang Lee.

Viendo esta película, es imposible olvidarse de Hwang Jang Lee, actor coreano residente desde muy joven en Japón y más tarde en Corea del Sur. Con la productora “Seasonal Films” alcanzó el éxito. Siendo adolescente empezó a practicar taekwondo y sus sensacionales habilidades con la lucha le llevaron al estrellato en los años 70. 



Con Jackie Chan grabó “La serpiente en la sombra del águila”, en 1978; dirigida por Yuen Woo Ping. Posiblemente, una de las influencias para la película Hong Gil Dong.

Cartel de la película.

Y si hablamos de artes marciales no podemos dejar de hablar del arte marcial nacional coreano: El taekwondo. 




El 15 de Junio del 2016, en el Palacio del Pueblo, tuvo lugar el acto por el 50 Aniversario de la fundación de la Federación Internacional de Taekwondo. Integra las asociaciones nacionales de más de 120 países. El libro Muye Dobo Thongji, un manual de artes marciales de 1790, explica gráficamente los movimientos; similares al actual taekwondo. El libro está guardado en el Palacio de Estudios del Pueblo, en Pyongyang.


La biografía del General Choi Hong Hi es la historia del taekwondo. Desde muy joven ya era maestro en artes marciales. En 1951 fue ascendido a General del Ejercito de Corea del Sur bajo control norteamericano. Dedicó su vida a la enseñanza y divulgación de una forma de lucha que gracias a él se denominó taekwondo. 

La tiranía, el desprecio por los derechos más elementales y la sociedad coreana construida como colonia americana le hizo distanciarse del gobierno. 

El alejamiento le llevó a ser embajador de Corea del Sur en Malasia para terminar en el exilio. Desde ese momento, se intentó acabar con su legado, el taekwondo; afortunadamente sin éxito. Desde su exilio en Canada y dedicado en cuerpo y alma a difundir el taekwondo sufre el intento de apartarle de la Federación de Taekwondo. Un ambiente irrespirable que decide poner fin mudándose a Corea del Norte. Encuentra total apoyo y libertad. Viaja mucho y expande el taekwondo. Allí publica la enciclopedia de este tipo de lucha. Hong Gil Dong no puede entenderse sin el taekwondo y la influencia de esta lucha en la sociedad coreana.

Escena de la película.

 Cuando se habla de Hong Gil Dong aparece el retorcido y enfermo tema de la venganza. La eterna lucha por lograr que lo que ya pasó no haya pasado; frente a la justicia: La fuerza, a veces violenta, que impone la equidad como valor supremo de cualquier moral y sociedad. 

Para la versión de Corea del Norte entronca con la concepción de Marx sobre la Justicia Social. Se experimenta con procesos de construcción pos-capitalistas y sobre todo se tiene en cuenta la derrota de un sistema injusto para no volver a utilizar los gastados fetiches de siempre: Uno de ellos, la venganza.

DVD de "Lady Snowblood".

 De 1973 es la película japonesa “Lady Snowblood”. La protagonista es la actriz y cantante, Meiko Kaji. 





El argumento no es muy distinto a la película que nos ocupa: Una familia es brutalmente tratada por una sociedad medieval absolutamente injusta. Desde niña, un monje la prepara en el uso de la katana (un tipo de espada japonesa). De mayor, cumple la venganza. 

Fue la inspiración para Quentin Tarantino y su película “Kill Bill”. Pero a diferencia de Hong Gil Dong, solo queda la venganza. Lo que aporta Corea del Norte es algo más: Es “El Hombre Nuevo”, de Ernesto “Che” Guevara; que quiere transformar la sociedad.

Escena de la película.
En Hong Gil Dong se retrata al hombre en solitario, enfrentado a un no se sabe qué, por el momento, sobre el que impone la realidad como espejo de la naturaleza y que es la concienciación de la lucha contra el opresor; para más tarde desarrollar un modelo de sociedad.  

Aparece la idea del pragmatismo como la eficacia del buen gobierno. Los personajes son libres de desembarazarse del prejuicio, de la injusticia y de que existe una instancia externa que mantiene a todo el mundo apretado en sus limitaciones. 

Las artes marciales es la fuerza, aliento rítmico lleno de musicalidad, que hacen transitar la historia entre la cultura y la naturaleza. Subraya la complejidad de la nobleza, su jerarquía, orígenes y estructura familiar. Se cruza el dinero, poder y sangre en un contexto meditativo y metafísico.

Escena de la película.












Hong Gil Dong fomenta el espíritu crítico con un riguroso planteamiento estético y el resultado es de una gran madurez, intensidad y belleza.


Enlace de la película subtitulada en inglés:
En YouTube: Hong Kil Dong (1986, English Subtitles).


Doblada al ruso en este enlace de YouTube: 
ХОН ГИЛЬ ДОН/ Hong.kil.dong.(DVDRip.DivX.Rus).DivxPost.Net.avi

sábado, 2 de enero de 2016

Camarada eterno. Serie de dos capítulos.

Yakov Novichenko y
Kim Il Sung.
 
Camarada eterno. 영원한 전우

Serie de dos capítulos con una duración de una hora y seis minutos cada uno.

Es una coproducción de Corea del Norte y la U.R.S.S. En la dirección cuenta con un director de cada país: Gil-sen Om y Eldor Urazbayev. El primero comenzó en el mundo del cine como actor para terminar dirigiendo películas.

El actor Andrei Martinov interpreta al Teniente Yakov Novichenko y Lee Yong Il al Líder de Corea del Norte, Kim Il Sung.

La realización de esta serie de dos capítulos fue un encargo del Líder de Corea del Norte, Kim Il Sung. Fue estrenada en 1985.

Yakov Novichenko.

El argumento de la película narra la condecoración del Teniente Yakov Novichenko como “Héroe de la República de Corea”. Un espectacular collar y la máxima condecoración del país que recibió en 1984 en la visita que realizó a Corea.

En dos capítulos cuentan la experiencia militar de Yakov Novichenko al frente de una columna de tanques T-34 formada por soldados rusos que apoyaban a la guerrilla liderada por Kim Il Sung en la lucha contra la ocupación japonesa de Corea, hasta el atentado que sufrió Kim Il Sung el 1 de Marzo de 1946 en Pyongyang a manos de un coreano que formaba parte de un grupo terrorista organizado por los EE.UU.

Escena de la película.
Comienza la película con la presentación de la coproducción, a cada lado el logotipo de la producción de cine de cada país: Por la U.R.S.S la estatua del obrero y la Koljosiana sosteniendo la hoz y el martillo, obra de la escultora Vera Ignátievna Mújina que desde 1947 es la imagen de los estudios Mosfilm y por parte coreana la estatua Chollima, el caballo que resurge de las cenizas, vuela y es montado por el obrero y la campesina llevando este un libro en su mano símbolo de la ideología. Un caballo mitológico en la tradición cultural coreana en el que solo la clase obrera es capaz de montar.


El flashback es importante en esta película. Las escenas retrospectivas conectan a los personajes en dos épocas, la creación del país y la visita a Corea de Yakov 38 años después del atentado. Una unión afectiva que durará por siempre. El Líder de Corea del Norte llegó a visitar al Teniente ruso -que le salvó la vida- en Krasnoyarsk, Siberia, su ciudad de residencia; en una amistad que duró hasta la muerte. Ambos murieron en el año 1994 como si sus vidas hubieran estado entrelazadas desde el atentado.

Lee Yong Il en el papel de Kim Il Sung.
El primer capítulo comienza con el atentado y el acto heroico del Teniente ruso Yakov Novichenko que tras observar como una persona del público lanza una granada a la tribuna donde está de orador Kim Il Sung, consigue atrapar la granada y saltando de la tribuna al suelo sujeta contra su cuerpo el explosivo hasta que este estalla.
Nadie es herido salvo el Teniente que al final salva la vida con múltiples heridas, perdiendo un brazo y un ojo.
A la derecha: Andrei Martinov como Yakov.
El acto multitudinario en el que participaba Kim Il Sung era un evento organizado con motivo del 27 Aniversario del “Movimiento Sam-il”, recordando el hecho histórico de un grupo de coreanos declarando la independencia frente a Japón.
 


En 1919 el pueblo se manifestó y apoyó la independencia que fue ahogada en sangre con la feroz represión japonesa.
Yakov Novichenko y
Kim Il Sung.
En el primer capítulo se prodigan las escenas bélicas. La columna de tanques sufre una emboscada antes de atravesar un puente. Un niño les alerta y de esta forma los soldados rusos salvan sus vidas. Como castigo lleno de rabia, un oficial japonés asesina con su espada a una mujer que sostiene en sus brazos a su hija. Es el primer personaje que se une a la trama que desembocará en el atentado.
Con un montaje rápido intenta captar la complejidad del presente defendiendo los valores de la civilización ante el mundo en ruinas que representa Japón.
Escena de la película.
 
 
 
Le sigue la conquista de una estación de tren y la liberación de un grupo de prisioneros coreanos hasta desembocar en la escena de un brutal cacique coreano maltratando a su criado.
 
 



Yakov Novichenko le obliga a cambiar de puesto y ahora es el patrón el que tira del carrito de dos ruedas llevando al criado cómodamente sentado con la vara de los azotes en mano.
 
Tras este gesto revolucionario en la corea feudal que dejan los japoneses aparece el carismático Líder del país dirigiéndose al pueblo. Ha comenzado la corea socialista.
Yakov Novichenko, en la película, atrapa la granada.
La segunda parte es más oscura. Aparece la trama y preparación del atentado, muy cercano a la actividad mafiosa. La historia nos acerca al verdadero significado de la democracia y la libertad de los pueblos frente al desafío de una sociedad colonial que pretende perpetuar occidente. Aparecen los militares occidentales y los coreanos obedientes. Son los mismos coreanos que llevaron una vida cómoda y próspera bajo la ocupación japonesa. Son los antiguos colaboradores de los japoneses adaptándose al nuevo tiempo de ocupación norteamericana. Los que conocimos en la primera parte, incluida una monja católica como informadora. Y se vuelve a repetir la escena del atentado.
Yakov Novichenko junto a su familia en
Pyongyang.
Termina con una mirada de Yakov a la frontera que divide la península coreana. Una escena que delimita, caracteriza y da contenido a su vida. Frente a él, un nuevo imperio; esta vez no es Japón.
Yakov Novichenko.
 
La cinta no trata de repartir culpas y adjudicar complicidades. Hay en toda la historia del Teniente Yakov una solidaridad emocional con las víctimas de la barbarie. Sin resentimiento y en una magnífica capacidad de síntesis, por su hondura interpretativa. La originalidad reside en su brillante estilo expositivo huyendo del concepto de la propaganda.
 
 Es un relato ordenado que cautiva. No es una hipérbole gratuita. Ni se exagera ni se crea un ídolo, solo es realismo con poder de impacto.
 



La serie de dos capítulos se puede ver en este enlace:
 








domingo, 1 de febrero de 2015

La película “La chica de las flores” analizada al detalle.



Con motivo del debate y análisis de la película de Corea del Norte, “La chica de las flores” en el programa Pyonyang 2.0 de la KFA Radio; se exponen aspectos de la película para su mejor comprensión a continuación.

Para conocer la visión general de la película “La chica de las flores” y su ficha técnica este es el enlace:


Para escuchar el programa de radio donde se habla de la película este es el enlace:


A continuación, el análisis profundo de “La chica de las flores”.
Por Antonio Fernández Munárriz.
 

 

 

El ambiente familiar.
El ambiente familiar, vida en la pobre casa o choza donde se aloja “Kotpun” retrata un ambiente de pobreza y de total austeridad. Tristeza que queda reflejada en la iluminación, con escenas oscuras, sombrías; con un juego de luces que van del blanco intenso al negro también intenso, buscando la brusquedad.
De esta forma el ambiente familiar y vecinal es de crueldad, desamparo e inseguridad. Acentuado con el color intenso en blanco de las estancias o habitación para pasar en un abrir y cerrar de ojos al negro: La oscuridad.
Estas escenas sitúan la narración en una falta de hospitalidad que hace sobresaltar nuestros sentidos.
 
 
El “truco” narrativo de La Chica de las Flores.
Hay un “truco” que aparece desde la primera escena hasta la última y son las flores. Frente a la pobreza, material y de espíritu, que destilan la mayoría de los personajes; pasando por una sociedad amedrentada por el miedo y sin futuro, lo único bello son las flores.
No es baladí. No es intrascendente puesto que al final de la película descubrimos el significado de las flores.
A pesar de todos los infortunios que acompañan en este melodrama a “Kotpun”, las flores son su sustento material y también espiritual. En las flores está encarnada la belleza de “Kotpun”, su futuro y el de toda Corea. Lo más preciado no es poseído por los japoneses ni por ningún cacique local, está en manos de la persona más digna del país, la clase social más baja es la poseedora del futuro del país, su dignidad y decencia.
 
Frases que definen a La Chica de las Flores.
“La película es poética y estilizada”.
“Influencia de Yasujiro Ozu y Kenji Mizoguchi”.
“Es una película bella de profunda sugestión”.
“La película no es lenta a pesar de sus dos horas de duración, las escenas se incorporan y enlazan con soltura y serenidad”.
 
 
 
Información extra sobre la película.
Además de los nombres y algún premio que recibió, poco sabemos sobre las personas que han participado en la película. Tampoco es de fiar la poca información que pueda existir al estar Corea del Norte y en especial sus producciones audiovisuales en una “guerra” de falsedades y embustes por parte de agencias o medios de comunicación controlados, financiados o simplemente influenciados por la propaganda norteamericana o japonesa; enemigos históricos de Corea.
No es fundamental para entender el cine coreano, esta o cualquier otra película; saber la vida y milagros de las personas que participan en la cinta. Si hay algo se valora, pero podemos pasar perfectamente de este tema.
Me recuerda a las conversaciones de gente mayor o personas que desconocen profundamente la industria cinematográfica. En su mayoría desconocen la filmografía del director, sus posibles desencuentros o problemas con productores o actores, o con la industria cinematográfica y todos los problemas de cualquier índole que ha llevado rodar una determinada película: Pero coinciden en que les gusta la película, la recuerdan y valoran. Eso es lo importante, llegar al corazón del espectador y con "La Chica de las Flores" pasa lo mismo. Es una película para recordar.


La belleza frente a la fealdad.
Comienza la película ofreciendo “Kotpun” flores a la gente que se encuentra por la calle. La gente es representada como hostil, con nulo o poco interés de comprar flores; a pesar de que solo es por la voluntad y por ayudar a una mujer. Las flores son preciosas pero la gente actúa de un modo alienado, como si pretendiesen huir de la belleza.

 Frente a esta actitud, al final de la película ocurre todo lo contrario: La gente busca a “Kotpun” para que les de flores con actitud amable, incluso amistosa. La belleza se impone frente a la fealdad. La ideología frente a una sociedad indigna. Una carga simbólica.







Los grandes medios materiales con la que fue rodada la película.
La película está rodada con grandes medios materiales. Al comienzo de la película se nos presenta a “Kotpun” recogiendo flores en el monte. Un largo plano en que la cámara sigue a “Kotpun”. Con este travelling y otro que tras esta escena nos descubre la ciudad donde “Kotpun” vende las flores, aparece otro travelling con grúa que pasa de un plano panorámico general hasta acercar la cámara a “Kotpun” en un plano corto.

Con esos juegos visuales nada más comenzar la película, el espectador ya se da cuenta que está ante una película hecha con grandes medios. A todo esto hay que añadir el fantástico decorado que recrea una calle de una ciudad en la época de la ocupación japonesa de Corea, la cantidad de extras y el vestuario.







Sobre ciertas escenas musicales.
El monte y la recogida de flores de “Kotpun” se convierten en escenas musicales. Cada vez que aparecen es filmado con la cámara también en movimiento. En la historia funcionan como pausas.

El monte también tiene un significado simbólico. Del monte llegará la guerrilla que liberará a Corea del yugo japonés. “Kotpun”, en estas escenas musicales está rodeada de una naturaleza monumental con juegos de luces y sombras que crean una atmósfera casi irreal. Es en el monte donde surgen las flores con su valor simbólico. Lo más bello.

 Es en el monte donde “Kotpun” se carga de fuerza para seguir luchando por su existencia. Es una carga moral frente a la desesperación. Sin estas pausas, nos alejarían de la adaptación de la ópera. Son imprescindibles para construir el ambiente operístico de la película.







Sobre los “tiempos” en la película y la sensación de película inconclusa.
La película, basada en una ópera, también utiliza los tiempos con cierta ralentización. Lo que en la realidad sucede en muy corto espacio de tiempo, en la película la trama se confunde con la música y las canciones. Estamos viendo una ópera con montaje cinematográfico.

Esta película musical convierte algunas escenas en un lenguaje más cercano al cine mudo. La música hace más comprensible la historia, más delicada y por supuesto más refinada. La música no es un simple adorno, es lo que hace atractiva y original a la película.

La película comienza con la misma pieza musical que con la que termina: La película parece inconclusa. Como si hubiera una segunda parte o al menos media hora más de duración. Esta sensación de película inacabada nos acerca a la sensación de “clásico”. De película que pretende ser recordada por encima de contar una historia. Este efecto también tiene una carga simbólica: Corea está por construir tras la ocupación japonesa.


Un análisis del personaje de “Kotpun”.

El personaje de “Kotpun” (la protagonista) supone un reconocimiento de la nueva mujer que brota de una nueva sociedad: La sociedad socialista. No rompe con la familia tradicional pero ya es dueña de su propia vida. No necesita a ningún hombre o pertenecer a una clase social elevada para desarrollarse en lo personal. Impone su propio destino sin olvidar a su familia y al resto de la sociedad.
Desde el comienzo de la película nos damos cuenta que “Kotpun” no tiene programada ninguna autoridad patriarcal: Es libre de tomar decisiones, pero limitada por su situación de pobreza extrema. Se puede ser pobre sin perder la dignidad como persona, en medio de la ocupación japonesa de Corea.

A lo largo de la película se produce una quiebra en la evolución de un modelo de mujer: Frente a una mujer sometida a su marido y al invasor japonés, “Kotpun” es el modelo de la nueva Corea, todavía por construir.

La aparición de su hermano, guerrillero, no la echa a un lado y pierde protagonismo a favor de este; todo lo contrario, la encumbra como un símbolo de la nueva sociedad por construir. De las cenizas de la vieja sociedad surge algo hermoso: Las flores que recoge en el monte para venderlas en la ciudad. Al igual que el guerrillero que lucha en el monte para conquistar la ciudad, “Kotpun” lleva a la ciudad lo más puro de la lucha guerrillera y también lo más hermoso: La ideología, las flores. Un símbolo presente una y otra vez a lo largo de la cinta y que solo al final es revelado, pero dejando muchas pistas antes.

 
 
Una breve comparación entre la película y la ópera en la que está basada.
La película comienza como comienza la ópera: “Kotpun” recogiendo flores en el monte en un escenario de naturaleza irreal, muy bella y grandiosa. La misma canción suena en ambos comienzos.
Con el cambio al escenario de la ciudad, la ópera se vuelve más sombría al igual que las escenas de la película. Igual que en la película, en la ópera las flores están presentes en la narración. Un recuerdo y presencia de su simbología. Ya sea en las manos de alguien, o en un cesto. Se echa en falta en la película un guiño a la danza. Presente en la ópera y por desgracia descartado para la película. Quizá con la idea de dar más verosimilitud al relato.
La canción que hace de tema recurrente en la historia de “Kotpun”, que podíamos llamar motivo central o leitmotiv es sin duda la canción con la que comienza la película. Un sonido que embarga el corazón del espectador y le prepara para identificarse con “Kotpun”, por encima del género; ya sea el espectador hombre o mujer.
En la ópera no ocurre de esta manera. Hay otras composiciones admirables, muy bellas, que acompañan a “Kotpun” sin una identificación musical tan clara.
Al igual que la película termina la ópera con la canción que en la película identifica a “Kotpun”. Pero a pesar de estas semejanzas, en la ópera la canción no deja tan claro este parecido. La película es una gran y sensacional adaptación de la ópera.
 
El enlace de la película "La chica de las flores" subtitulada en castellano:

 https://www.youtube.com/watch?v=-zaDT0RsEvA




 
 
 
 

 
 

 


 
 

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

 

 


sábado, 20 de diciembre de 2014

ROGER & ME, de Michael Moore.


“Reír con los que ríen y llorar con los que lloran”, de San Pablo de Tarso.

Por Antonio Fernández Munárriz.

 Acostumbrados a la exaltación de sentimientos y pasiones de sus otros documentales. A convertirse en el personaje principal a costa de quitar rigor, convirtiéndolo a veces en un docuficción. Michael Moore con Roger & Me, mantiene posturas intermedias que le alejan de los radicalismos y de la teatralidad que nos tiene acostumbrados. Con este documental no se le puede acusar ni de tergiversar, ni de maniqueo.


Roger & Me es el primer documental de éxito de Michael Moore y al contrario de los posteriores, como “Bowling  for Columbine” que fue premiado con un Oscar en el 2002 o ”Sicko” que fue nominado a otro Oscar en el 2007, aparece un Michael Moore más sombrío y pesimista. Esta vez pasa a un segundo plano y la ausencia de comicidad lo transforma en duro sarcasmo.


No es para menos, pues Flint(su ciudad natal) pasaba por uno de sus peores momentos y eso lo demuestra evitando el habitual jolgorio de sus posteriores documentales. El documental dura 91 minutos, fue estrenado en 1989; llevándose  el Premio del Público del Festival de Toronto.
 


Este documental enlaza con uno posterior, “The Big One” (de 1997). Como excusa, una gira de presentación de uno de sus libros. A través del viaje por los EE.UU conocemos el impacto del cierre de fábricas, persecución sindical y la presencia de un estado que no se preocupa por sus ciudadanos.

Michael Moore dirige, escribe y busca incansablemente a Roger Smith (Presidente de General Motors) para que le acompañe y conozca a pie de calle las consecuencias del cierre de fábricas en la vida de las personas y de una ciudad.


Un Moore de respuestas rápidas y ágiles que no se anda por las ramas.
 


 Trabajó en revistas, ha escrito libros sobre temas de actualidad con gran sentido del humor, como “¿Qué han hecho con mi país, tío?”; recuerdo de este libro la recomendación que hacía a Kim Jong-il  (Líder de Corea del Norte) por si quería ver un autentico retrato de la sociedad actual americana, le recomendaba ver la película “Colega, ¿Dónde está mi coche?”. Una comedia descerebrada y soez que transmite debilidad mental: La América de hoy. Ha realizado series de televisión como Tv Nation, siguiendo el tema de denuncia social como hace con sus documentales y también de gran éxito. Meritorio el trabajo por denunciar la ciudad más contaminada de América, la más insegura, la más pobre… Porque representa al Pepito Grillo de la sociedad americana. Desde un punto de vista crítico y explotando el sentido del humor inteligente siempre se distingue por el respeto a las instituciones y la democracia.

Como director de una comedia le encontramos dirigiendo al tristemente fallecido, John Candy. “Operación Canada”; trata sobre la declaración de guerra de un presidente americano, interpretado por  Alan Alda, a su vecino Canadá. Como siempre un trasfondo político e irónico, aunque esta vez siendo película ficción.
Ideas claras y explicaciones sencillas que llegan al corazón.
La primera parte, a través de un montaje rápido, nos ofrece una síntesis del pasado de su ciudad natal entremezclando viejas imágenes de su familia y él mismo cuando era un niño, viejos programas de televisión y cine e imágenes actuales; como brochazo biográfico de lo que significó la General Motors para la ciudad de Flint.
Michael Moore se deja ver poco en su primer documental; deja más protagonismo a Fred Ross, el ayudante del alguacil, que realiza los desalojos a las familias que no pagan la hipoteca o el alquiler. Presente en todo el documental, como recordatorio de lo que supone para una ciudad pasar del pleno empleo y bien pagado de la envidiada y copiada clase media americana; a la pobreza y falta de oportunidades.
Durante tres años recopiló testimonios, cierre de fábricas y sus consecuencias. De ciudad próspera y vitalista, vemos una ciudad que parece haber sido bombardeada.

Michael Moore pretende contarle a Roger Smith lo que está pasando y le toca directamente, pues familiares, amigos y vecinos pasan por situaciones angustiosas debido a la decisión del Presidente de G.M en trasladar la producción a México. Más duro aún, sabiendo los millonarios beneficios de la compañía por aquella época; siendo Flint el origen de G.M y de su marca Buick. No hay piedad.

Un nuevo modelo económico depredador que no se compromete por su país ni por sus ciudadanos y que no siente piedad por el débil.

Con este documental presagia un cambio histórico: La desviación del poder financiero del poder económico. Para explicar la crisis actual de los mercados financieros y los problemas sociales que trae, Michael Moore se adelanta a explicarnos este ejemplo y los 30.000 empleos que se pierden y condenan a la ciudad de Flint.

Hace décadas el poder económico dominaba al poder financiero y era más humano. Ahora las empresas buscan el máximo beneficio y han abandonado su unión con la sociedad convirtiéndose en financieras. Trasladan la producción a países del tercer mundo y utilizan el primero como un gran supermercado. La globalización ha favorecido ese proceso y en su estructura piramidal condenan a la mayoría a empleos mal pagados y familias permanentemente endeudadas, ayudando al agrietamiento de la clase media que tiende a desaparecer y a polarizar la sociedad entre ricos y pobres.

Las grandes fortunas que provienen de la industria del automóvil están retratados como veleidosos y despreocupados. La fiesta “Gran Gatsby anual” reúne a los grandes accionistas y familias ligadas a la dirección de G.M, es una visión de millonarios sin escrúpulos y con auténtica pasión por el lujo. En esta fiesta con estética de la novela de F. Scott Fitzgerald, contratan a gente local como estatuas humanas; que vestidos de época, sirven para decorar la fiesta. El pueblo como maniquí y decorativo.

Flint y su industria del automóvil fue también el origen de un encierro y huelga que cambió la historia del obrero americano, en 1936. Es el origen del sindicalismo en la industria del automóvil. Las declaraciones de Owen Bieber (Presidente del Sindicato) con estética, modos de patrón y argumentos copiados de lo que pueda decir cualquier ejecutivo de G.M; nos hace ver lo destruido, dócil e inútil de un sindicalismo aguado.

 
Pequeñas historias de supervivencia que se van superponiendo en un montaje frenético. Las contadas apariciones de Michael Moore están llenas de tristeza. Su ciudad se ha convertido en un lugar sin futuro donde la gente ve como única salida emigrar a otros estados y así lo recomienda el mismísimo Ronald Reagan. Armas, pobreza e inseguridad; proyectos turísticos, comerciales e industriales que servirían para recuperar a la ciudad pero que se estrellan contra la realidad.
 
 
Pero donde Michael Moore retrata la hipocresía de Roger Smith fue en el mensaje de navidad. La cabeza visible de la empresa más poderosa de América se dirige a la audiencia por televisión hablando de dignidad y valores humanos. Cita a Charles Dickens. Michael Moore aprovecha la ocasión para invitarle a que le acompañe y vea por si mismo las consecuencia del cierre de fábricas en Flint y los desalojos de familias de sus viviendas debido a las deudas. Solo acierta a contestar con una frase que hace rechinar nuestras conciencias.


Este documental es el verdugo de Roger Smith y de las decisiones de las grandes corporaciones cuando se enfrentan a la lógica de la humanidad. Al final del documental escuchamos “Wouldn´t it Be Nice”, de los “Beach Boys”; la misma canción de la que habló un amigo de Michael Moore y ex trabajador de G.M internado en un centro psiquiátrico. La canción habla de amor, felicidad y vida en común de una pareja: “Tal vez si lo pensamos, lo deseamos y lo esperamos… se vuelva realidad.
El tráiler: